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Murray gana a Federer y disputará su tercera final

El campeón del US Open y oro olímpico superó a Federer (6-4, 6-7(5), 6-3 y 6-7(2) y 6-2) y buscará ante Djokovic su primer título en Melbourne tras las finales de 2010 y 2011.

Tomás de Cos
Murray gana a Federer y disputará su tercera final Ampliar
El tenista británico Andy Murray celebra su pase a la final del Abierto de Australia tras derrotar al suizo Roger Federer por 6-4, 6-7 (5), 6-3, 6-7 (2) y 6-2. | MARK DADSWELL

El servicio, la estabilidad emocional, el juego de ataque y la intensidad fueron claves en el triunfo notable de Murray en la segunda semifinal del Abierto de Australia. Dominó con solvencia todas las facetas del juego: saques directos (21-5), efectividad al servicio (75% frente al 73% con el primero y 63% frente al 42% con segundos), juego de red, roturas de saque, golpes ganadores (62-43) y errores no forzados (47-60).

Murray saltó enchufadísimo al Rod Laver Arena, con la agresividad que le permitió marcar un punto de inflexión en su carrera. Hace tiempo que el escocés modelado en la Academia Sánchez-Casal de Barcelona aprendió que ante Federer no se puede comenzar al tran tran. El jugador al que asesora el mítico Lendl es además muy consciente de su superioridad física sobre el helvético y del papel determinante que en sus duelos tiene ganar el primer set.

Un set en el que Federer nunca encontró respiro ni sosiego por el constante ataque de su rival. El talentoso chico de Dunblane, al que en su día el suizo criticara por su actitud excesivamente defensiva en la pista (le tildó de ‘pasabolas’), es ahora muy incisivo tanto al servicio como al resto. Hasta siete bolas de break debió encarar Federer en el primer set, en el que no tuvo un solo juego cómodo. Murray se anotó el 39% de los puntos al resto. Federer cedió el tercer juego, que a la postre decidió la manga (6-4). Porque Murray estuvo impecable con su mejor arma, que además de rendirle cinco aces le permitió dominar los intercambios y encontrar hasta dieciséis golpes ganadores por tan solo seis del plusmarquista de Grand Slam.

Mucho más equilibrado fue el segundo set. Federer se aferró al servicio, consciente de que un segundo set en contra convertiría la misión en imposible y a Murray en el mismísimo Everest. El británico tampoco aflojó y ambos sacaron adelante sus juegos hasta llegar al desempate. Allí Federer, que gestionó mejor la presión e igualó el partido (6-7), sacó provecho de un tempranero mini break y no titubeó con su saque en el punto que tuvo para sentenciar (5-7). La raqueta de Basilea, con veintitrés puntos ganados en el segundo asalto por veintidós del escocés, maximizó su tímida mejora en el último suspiro.

El contratiempo no afectó a la moral de Murray. Nada tenía que reprocharse y nada cambió en el guión mental con el que saltó a la pista. En el tercer set Murray volvió a sacar réditos de su mayor intensidad, despliegue físico y consistencia desde el fondo de la pista. Como en el primer set, demostró tener una velocidad más que Federer, al que los largos intercambios iban minando. Una segunda rotura de servicio al helvético, en el sexto juego (4-2), volvió a definir el set (6-3). La solvencia de Murray al servicio espoleó su confianza y le permitió jugar con un extra de tranquilidad al resto. Dejó la efectividad del segundo saque del suizo en un pírrico 18% (2/11) y se anotó el 42% de los puntos que afrontaba en desventaja (10/24).

En el cuarto set el carnaval de emociones ensució el tenis y los momentos de brillantez se perdieron entre demasiado error no forzado (29 entre ambos). Federer apretó de inicio y se colocó con un cómodo 4-1 tras romper el servicio de Murray por primera vez en todo el choque en la tercera oportunidad que dispuso en el juego. Cuando todo apuntaba a un desenlace en el quinto set, Federer volvió a abrir la puerta del set a su rival en una de sus ya famosas pájaras de confianza. Desperdició una nueva bola de break para colocarse 3-5 y Murray acabó igualando la manga (4-4). Con 5-5 Murray sumó su tercera rotura sobre el servicio de Federer y sacó para ganar el partido. Entonces los nervios le impidieron jugar suelto (y con primeros) y Federer forzó el tie break in extremis. Un error inexplicable de Murray con su derecha con toda la pista libre y Roger sin opciones, dio paso al desempate, en el que decisivo volvió a mostrarse más estable y se sacó algún punto de la chistera digno de enmarcar. Por segunda ocasión empataba el partido (6-7(2)).

El suizo volvía así a poner a prueba la resistencia mental y anímica del número tres mundial. Pero éste demostró que tiene muy poco que ver con el chico talentoso que perdió hasta cuatro finales de grand slam consecutivas (tres de ellas ante el propio Federer) antes de levantar el trofeo en Flushing Meadows el pasado septiembre. Ahora encaja los golpes con la serenidad desesperante que popularizó su actual entrenador. Tiene entre ceja y ceja ser número uno del mundo.

En la quinta manga Murray mantuvo la misma actitud acechante de la primera y volvió a robarle la cartera al suizo, que cuando quiso reaccionar ya había perdido medio set (3-0) y tenía pie y medio en el vestuario. Murray no falló con el servicio y finiquitó al resto su tercera clasificación para el partido que cierra cada año el Abierto de Australia (6-2). Cuando levantó los brazos hacia el cielo, el reloj de la pista marcaba las cuatro horas de batalla.

Murray versus Djokovic

Andy Murray y Novak Djokovic, a los que apenas les separan una semana de vida, son los dos mejores tenistas nacidos en 1987. Se han enfrentado en diecisiete ocasiones en la ATP, con diez triunfos del tenista del serbio por siete del escocés. Tres de ellas han sido en torneos de Grand Slam (1-2): dos victorias de Nole en el Abierto de Australia (final 2011 y semifinal 2012) y una de Andy en el pasado US Open. Sobre pista dura y al aire libre marchan empatados (6-6). El británico ha tenido menos desgaste en su camino hacia la final pero ha tenido una semifinal más exigente. ¿A la tercera irá la vencida?

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